Gastronomía en Sanlúcar, la joya de la corona.

Hablar de Sanlúcar es hablar de su gastronomía, de los productos con los que se elaboran sus platos, entre los que destacamos los mariscos y vinos sanluqueños.

En esta localidad podemos encontrar una amplia gama culinaria, que va desde la gastronomía más compleja hasta los platos de procedencia rural más humildes. De este modo, podemos pasar de pequeños y arraigados despachos de vinos a amplios restaurantes, sin olvidar tabernas y bares. En ellos podemos disfrutar de un entrañable ambiente local donde, además podremos realizar una de las prácticas gastronómicas más difundidas en nuestra cultura, "el tapeo".

 

 

Uno de los barrios más íntimamente ligados a la gastronomía sanluqueña es Bajo de Guía. Barrio de profundas raíces marineras, enclavado en un magnífico entorno, la playa de la desembocadura del Guadalquivir, enmarcada por los pinares de Doñana al fondo. La tradición marinera de Sanlúcar, y de este barrio en particular, ha proporcionado la posibilidad de elaborar guisos de arraigado carácter marinero, como por ejemplo la sopa de galeras, la raya a la naranja agria o el exquisito arroz a la marinera.

 

 

En el Barrio Alto, los serenos palacios, conventos y bodegas, desde donde nos llega el suave olor a Manzanilla, comparten espacio con las bulliciosas tabernas. Y en el Centro de la ciudad se pueden probar las deliciosas tapas en las peculiares y célebres terrazas de los bares.

 

No podemos olvidarnos de la repostería artesanal de esta ciudad. Dulces de inconfundibles raíces árabes, clásicos mantecado y pasteles y delicadas confituras y tocinos de cielo, antiguo legado conventual. Una repostería tradicional que junto con las heladerías artesanas de generaciones familiares, forman parte del patrimonio gastronómico y cultural de Sanlúcar.

 

 

De entre sus vinos destaca la Manzanilla, vino seco apropiado para aperitivos, de un bello color dorado, que se cría en las bodegas del centro urbano de la ciudad, envuelta en penumbra y beneficiada por la influencia de la suave brisa marina.
Además de la Manzanilla, desde antiguo se han elaborado también otros exquisitos caldos, como son el Pedro Ximénez, el Moscatel o el Amontllado, así como en las últimas décadas y cada véz más, son célebres los vinos blancos en las mesas sanluqueñas.